No hay portada. Lo único que hay es una tabula rasa. Y las ganas de jugar un poco con las palabras, como otro puede hacerlo con su play station 2 o con su auto a radiocontrol. Así que no hay portada, que es una cosa del pasado. No hace mucho llamé a una librería de Saladillo y vinieron a llevarse todos los libros que había en casa. Yo salvé uno, mi esposa intercedió para que la Biblia no se fuera, y una amiga me obsequió dos tomos que contenían sus obras. Así que confieso que no poseo biblioteca, aunque Macaulay Culkin me regale una expresión de asombro y los labios en "o". Me recibí de lector virtual. De escriba virtual. Me liberé de la afición pequeñoburguesa (mamá, qué arcaísmo) de contar los tomos, limpiarlos, releerlos en el baño, trasladarlos en las mudanzas, mencionarlos o deleitarme con una edición particularmente apreciable. En el mundo moderno eso ya no tiene demasiado sentido... En el mundo moderno nada tiene sentido. Ni yo.