Quinque.

 

Viagra vigor plus.

 

 

Ahhhh, la Tercera República francesa, grandes amores, aventureros, escándalos, un presidente que se cayó de un tren en pijamas y otro presidente, Félix Faure, que murió en los brazos de su prostituta, Marguerite Steinheil, allá por febrero de 1899. Parece ser que el hombre tomó gran cantidad de viagra (nombre que probablemente viene del sánscrito "Vyaghra"=tigre) en el momento en que la puta lo esperaba en  el salon blue del Palais de l’Elysée, y estaba consciente de que el efecto le duraría más o menos una hora, y de que debía comenzar de inmediato la gimnasia sexual; pa`mala suerte, justo cuando se encaminaba a disfrutar de los placeres de la carne le avisaron que el embajador inglés lo aguardaba para tratar asuntos bilaterales urgentes, y no era cosa de desairar al caballero y a su nación. Durante la entrevista el mandatario francés se mostró disperso, nervioso, excitado, pues la droga ya estaba haciendo efecto en su organismo y sólo podía pensar en la hermosa Margarita, lista y dispuesta a pocos pasos de allí. Cuando concluyó la entrevista le informaron al drogado amante que el ministro de Hacienda lo aguardaba para resolver un problema perentorio, y como tampoco era cuestión de desatender al titular de una cartera tan importante el pobre hombre soportó durante un buen rato las disquisiciones macroeconómicas del científico de los números, en medio de una inquietud que crecía y lo mostraba inestable y transpirado. Al concluir esta segunda audiencia el presidente fue corriendo al encuentro con la meretriz oficial, pero sólo alcanzó a mirarla y a caer muerto en sus brazos, con el corazón explotado por el deseo contenido. Nada de esto le habría sucedido al presidente Faure si en aquellos días se hubiese vendido en las farmacias (tal vez podría habérsela despachado el abúlico boticario casado con Madame Bovary) una droga de reciente factura (escribo estas divagaciones en noviembre del año del señor 2007, mentira, no es el año del señor sino de los señores, aunque las damas no la pasan nada mal) llamada viagra vigor plus, conocida popularmente como viagra semáforo. El viagra semáforo viene en un primoroso blister plateado y se compone, como su nombre lo indica, de tres pastillas: una roja, una amarilla y una verde. Si suponemos que el cuerpo de Monsieur Félix Faure era un auto y tenía que desplazarse desde el punto A hasta el B, lo que tuvo que haber hecho fue tomar primero la pastilla roja, que hubiese creado en su organismo la base de preparación necesaria para un encuentro sexual satisfactorio, con el auto detenido pero teleológicamente motivado y en vísperas del erotismo. Antes de que pasara una hora (digamos al concluir la segunda reunión) debería haber consumido la pastilla amarilla, que habría dejado al auto con el motor encendido y, aunque quieto frente a las señales luminosas, dispuesto para arrancar arando y quemando las gomas. Finalmente, no más de media hora más tarde, el amante, ya sin la ropa y en medio de los juegos de seducción previos al coito, hubiese colocado subrepticiamente la pastilla de color verde en su boca, dejado que se derritiera como la cera contra el fuego y bajase, en una suave emulsión, por el esófago, provocando cosquillas en el bajo vientre y lanzando el auto a toda carrera contra el eurotúnel, cuya propietaria, ignara del subterfugio, habría gozado de las arremetidas del pene presidencial… Pero claro, son delicias del siglo XXI, y hay tan poco romanticismo...

 

24 de noviembre de 2007