Hojas muertas...

 

          Hojas muertas caen al frente de la casa solitaria,

y el viento de la tarde, y a veces una lluvia cadenciosa

golpea suavemente en las ventanas.

 

          Adentro, en el hogar crepita un fuego acogedor,

y una guitarra que parece venida desde muy lejos

susurra, en la penumbra, siempre la misma canción.

 

          Afuera, el tiempo sigue su camino inalterable,

se oye el sonido de los coches presurosos

y de la gente que transita por la calle...

 

          Vacío, en mi refugio de un mundo indiferente que no acepto,

la soledad es como un mar pacífico y azul

en donde sólo navega tu recuerdo.