Es una enorme pavada

llevar la cabeza gacha

por culpa de una muchacha

que no me ha dejado nada.

 

Que no comprendió siquiera

que su mirar transparente

fue motivo suficiente

para que yo la quisiera.

 

Que no alegró mi presente,

que apenas rasgó mi lecho,

que no justifica el hecho

de llevar baja la frente.

 

Una muchacha ignorante

sin un dejo de virtud,

que por tener juventud

se comportaba arrogante.

 

Y yo, que estoy deshojado,

casi al final de la acera,

debí saber que es quimera

retrotraer el pasado.

 

Y es que la vida no cesa,

no nos prorroga su paso...

Por eso, no tiene caso

llevar gacha la cabeza.

 

19-5-80