Casarrota.

 

La casa se va muriendo

un poco cada día,

y en el aire del tiempo

deja rincones sucios

que no verán malvones

en el próximo otoño.

Pero si ayer apenas

revoloteó la vida y

se posó en el

patio

con alas juveniles;

pero si no hace mucho

había

calor en los cuartos, y una impaciente luz

latía en los candiles.