1980.

 

          Tú que estás solo en una tierra extraña,

lejos de aquellos que te quieren tanto,

por esas cosas que la vida entraña

y que no dejan de causarnos llanto,

 

en esta nueva Navidad que llega

en nuestro hogar encontrarás cobijo,

y quiera Dios que mi familia pueda

brindarte el beso de tus propios hijos.

 

          No te molestes en traer regalos

porque en verdad, es lo que menos cuenta,

y es suficiente con un fuerte abrazo

para que tengas nuestra puerta abierta.

 

          Alza la copa, Navidad se acerca,

y en esta noche... vamos a brindar...

Danos un poco de tu inmensa pena

y toma tú nuestra felicidad.