Los trámites para la ratificación. 1839-1840.

 

 

El tratado establecía que las ratificaciones correspondientes serían canjeadas en un término de ocho meses. Sin embargo, el gobierno de S. M. B. lo ratificó el 29 de Febrero de 1840, y el nuestro el 15 de Mayo del mismo año, es decir, casi un año más tarde.

 

Al margen de ello, lo que interesa es, en primer lugar, tratar de desentrañar la intencionalidad de la cancillería argentina, a la hora de firmar el documento. Tres días más tarde de dicha firma, es decir, el 27 de Mayo de 1839, el ministro de exterior (y plenipotenciario en este cometido) escribía a Manuel Moreno lo siguiente, después de referirse al problema actual con Francia, y a la injusticia y animosidad "escandalosa" de los agentes de Francia:

 

“(...) la abolición del tráfico de esclavos ofrece a usted una ocasión muy favorable para lanzarse con buen suceso en favor de la libertad e independencia de esta su casa patria tan perseguida, pero constantemente decidida a no mancillar el honor y dignidad y sangre derramada en la guerra de la Independencia. (...) Para todo esto proporciona a usted la mejor oportunidad el tratado últimamente celebrado con el señor Mandeville que remite con este paquete a su gobierno, pues es regular que usted se apersone a felicitar por esto al señor Palmerston. Las bases de este tratado son las que últimamente ha adoptado la Inglaterra en los que ha celebrado con otros gobiernos europeos, comprendiendo en el mismo tratado las instrucciones para los jefes de los buques destinados a impedir el inhumano tráfico cuya abolición se ha sancionado nuevamente, el orden de los procedimientos de los tribunales mixtos para los apresamientos, y el modo de tratar a los negros que se libertaran. (...) [1]

 

 Luego, el ministro lamentaba no poder enviarle una copia del tratado. Dadas las demoras en las comunicaciones durante aquella época, no fue sino en agosto que Moreno pudo responder a su ministro. Así, en carta del 7 de Agosto e 1839 comenta, entre otras cosas, que se habla de la recolección de 300 firmas de las casas más eminentes de Londres, a fin de hacer una presentación parlamentaria en el sentido de enviar una gran fuerza naval que respalde la mediación que se había logrado. Es decir que las expectativas de la cancillería argentina habían sido correctas, y la mediación había sido obtenida un poco por la firma del tratado para la abolición, pero más que eso (hecho que seguramente conocían los funcionarios del momento), debido a la ruina que el bloqueo francés estaba causando al comercio británico, tal como lo había recalcado el ministro Arana y sostenido los propios comerciantes ingleses.

 

En su carta, Moreno agregaba:

 

“(…) la noticia -privada aún- de haberse firmado un tratado con Mr. Mandeville sobre la abolición del tráfico de esclavos, ha llegado en la oportunidad más preciosa, como se observa en las gacetas de esta capital. Doy a usted mil enhorabuenas y al gobierno por el acierto y felicidad de este paso, que en estos momentos es de una rara e imponderable trascendencia. (...)" [2]

 

Lamentablemente, no ha sido posible conseguir las gacetas a las cuales se refería Moreno, pero algunas menciones de la carta inmediatamente posterior del mismo nos dan la pista de los comentarios aludidos:

 

“(...) El artículo del ‘Times’ que va marcado fue procurado por nuestro amigo Dickson en el sentido que habíamos acordado. En el ‘Courier’ que es papel más seguro he hecho publicar el parte de Echayne, una vindicación de Buenos Aires respecto del tráfico de esclavos bajo la firma de Columbus, y otros. Especialmente recomiendo a la atención de usted el del ‘Courier’ del 25 de noviembre; y más aún el que lleva el epígrafe ‘Intrigas francesas en el Río de la Plata’, de que instruyo aquí el original español. (...)” [3]

 

Si bien disponemos de copia del “Courier” del 4 de diciembre de 1839, con el artículo citado, no poseemos, en cambio, los otros artículos, más significativos a nuestro tema. Lo que sí queda a las claras es que el interés de la legación en Londres por incentivar el interés público por el Río de la Plata se canalizaba, como vimos, a través de la prensa, donde eran los propios funcionarios quienes se encargaban de los alegatos correspondientes.

 

Hacia fines del año '39 los empeños británicos se vieron reforzados por la bula del 3 de noviembre, en que el papa Gregorio XVI condenaba la trata de esclavos, amenazando con la excomunión de todo eclesiástico o seglar dedicado a él. Esto no dejaba de ser un avance, en un tema en el que la participación de la Iglesia había sido escasa o nula, a lo largo de cuatro siglos de esclavismo. (La noticia se publicó en Bs. As. el 31 de marzo de 1840.)

 

También a fines del año, pero en septiembre, un corsario argentino había arribado a Europa, obligando a la legación a realizar desembolsos para que la tripulación, o al menos parte de ella, regresara a las Provincias Unidas. El corsario "Caymán" no había incurrido en el delito del tráfico negrero, pero su sola existencia nos habla de que aún navegaban corsarios argentinos en 1840, cuando España cedía ya en su afán de reconquista. [4]

 

En 1840 aparece un elemento novedoso en la persecución del tráfico negrero, un hecho que favorecería a los cruceros encargados de la tarea. En los años inmediatamente posteriores a 1840, la escuadra comenzó a usar buques de vapor, adquiriendo ventajas notables; y aunque esta ventaja se vio reducida por el alto costo del carbón, permitió lograr la superioridad, a diferencia de lo que ocurría con las pesadas fragatas. [5] El propio Moreno propuso a su gobierno un proyecto empresario de navegación por vapor. [6]

 

El tráfico negrero, en un año tan avanzado y a pesar de los esfuerzos empleados en su extinción, continuaba con gran volumen. Zanzíbar, en 1840, había llegado a ser el mayor emporio de esclavos del mundo [7], en tanto que en Inglaterra, Buxton admitía que

 

“El tráfico no se ha extinguido; ni siquiera ha disminuido; antes bien, ha aumentado el número de negros exportados.” [8]

 

En contraste, desde 1840 en adelante el contrabando de esclavos requería mayores capitales; se efectuaban en buques de mayor tamaño, y era financiado por empresas con conexiones en los cuatro continentes [9]. La armada británica había adoptado, además, efectivas medidas contra los pequeños empresarios del tráfico, incendiando, entre otras cosas, los barracones de la costa. [10]

 

En América del Sur, cerca del Río de la Plata, Brasil continuaba, a pesar de todos los esfuerzos británicos, siendo un gran consumidor de “madera de ébano”. Allí, poco o nada se hacía para reprimir el tráfico. Después de 1840, el número de esclavos africanos introducidos era, término medio, de 50.000. [11]

 

Los esfuerzos británicos, con todo, algunos logros habían obtenido. Y hacia 1840, también se intensificaron las misiones de persuasión ante los jefes locales africanos, para arrancarles la promesa de terminar con el tráfico, a la vez que, por un proceso natural, éstos alternaban ya esta actividad con otras que eran menos riesgosas y tanto –o quizá más- lucrativas. [12]

 

Pues bien. En 1840 continuaba el bloqueo francés, que focalizaba aún nuestra política externa. A nivel europeo, el gobierno francés, habiendo permitido ya a Inglaterra el derecho de visita en alta mar, comenzó, apoyado por Guizot, ministro del Exterior, una política de alianza con Gran Bretaña, cuya prueba sería la visita oficial de la reina Victoria en 1843. Esto daba por tierra con las pretensiones argentinas de obtener el apoyo inglés en la lucha -a nivel diplomático- con Francia, a pesar de que en 1840 llegaban noticias a Londres de que los franceses se preparaban a destinar nuevos refuerzos navales en apoyo de sus protegidos del Río de la Plata. [13] Pero la mediación inglesa continuaría adelante, y llegaría a buen término en octubre de 1840, cuando Mandeville propusiera en Buenos Aires un tratado que terminara con la guerra (tratado o convenio Mackau-Arana, 31 de octubre de 1840).

 

En cuanto al tratado argentino-británico de 1839, el 4 de Marzo de 1840 Moreno escribía a Arana que había realizado diligencias en el Foreign Office para la ratificación del mismo, a raíz de urgencia de su gobierno:

 

"(...) Queda en mi poder la muy estimada suya del 22 de Noviembre, y en consecuencia de lo que me dice sobre no haber ido la ratificación del tratado de mayo sobre la abolición del tráfico de esclavos, fui al Ministerio para remover el error que había causado aquella demora; (...) (después de explicarle al oficial mayor) que el gobierno de la provincia estaba en posesión y en derecho de ratificar cualquier tratado, sin la necesidad de la aprobación especial de las demás, (...) me aseguró que advertido el error en virtud de esta explicación, enviaría la ratificación por este paquete. El tratado es el mismo que se ha celebrado con los demás estados americanos, que me mostró (...) [14].

 

Ya dijimos que la ratificación inglesa es del 29 de febrero de ese año. El gobierno argentino lo hizo inmediatamente después del arribo del paquete que transportaba el primero, es decir, el 15 de Mayo. La nota del ministro Moreno a Palmerston, solicitando la ratificación inglesa, fue adjuntada a una carta del 8 de Abril de Moreno [15], y se expresaba en estos términos:

 

“My Lord. Con el fin de remover la duda que parece haber ocurrido para la ratificación (...) tengo el honor de expresar a V. E. (...) que el gobierno de Buenos Aires está (...) autorizado para celebrar y concluir tratados por sí sólo con los poderes extrangeros a nombre y representación de la república (...) (Por lo tanto) no resta sino que el gobierno de S. M. B. se sirva expedir (...) (su ratificación) (...)" [16]

 

Como vemos, las objeciones o “dudas” del Foreign Office se basaban en la no consulta del gobierno de Buenos Aires a los demás gobiernos provinciales. Pero ya sabernos (así se lo hacen conocer al ministro inglés) que el gobernador bonaerense tenía, por delegación, el manejo de las relaciones exteriores. Palmerston respondió en estos términos:

 

"(...) el señor Ministro (...) anuncia que la Cámara de Representantes de Buenos Aires, obrando por las otras provincias de la Confederación Argentina, (...) (autorizó) ratificar el tratado (...) El infrascripto se permite asegurar al señor Moreno que el gobierno de Su Magestad ha recibido esta comunicación con la más grande satisfacción.” [17]

 

A renglón seguido, la ratificación fue despachada a Mandeville, y se realizó en Buenos Aires el canje correspondiente, agregando, con este acto, un logro más a la diplomacia británica, en su empeño por hacer desaparecer la trata de esclavos de la faz de la tierra.

 

 

 

 

 

[1] AGN, Moreno, Manuel, Gran Bretaña. 1837-1841, Arana a Moreno, 1839.

[2] Ibidem, Moreno a Arana, 7-8-39.

[3] Ibidem, Moreno a Arana, 4-12-39.

[4] Mannix, Daniel P., op. cit., p. 249.

[5] Tratado entre Ecuador y España, celebrado en Madrid el 16-2-40.

[6] AGN, Moreno, Manuel, Gran Bretaña. 1837-1841, Moreno a Arana, 5-2-40.

[7] Mannix, Daniel P., op. cit., p. 234.

[8] Ibidem, p. 189. Buxton era el portavoz parlamentario de la Sociedad Antiesclavista.

[9] Ibidem, p. 230.

[10] Ibidem, p. 231.

[11] Junior, Caio Prado, op. cit., p. 168.

[12] Coxquery, C., op. cit, p. 206.

[13] Ferns, H. S., p. 249.

[14] AGN, Moreno, Manuel, Gran Bretaña. 1837-1841, Moreno a Arana, 4-3-40.

[15] AGN, Gran Bretaña. Esclavos. Provecto de un tratado…, Moreno a Arana, 8-4-40.

[16] Ibidem, Moreno a Palmerston, 29-2-40.

[17] Ibidem, Palmerston a Moreno, 24-3-40.