La presión británica en aumento (1817-1818).

 

 

 

De manera persistente, el Foreing Office continuaba intentando suprimir la trata de negros; para lograrlo, buscaba negociar tratados que le concediesen un derecho, aunque limitado, de registro en alta mar. Portugal y España signaron un tratado así en 1817, pero sólo al norte del Ecuador, y en el caso de España, a cumplirse desde 1820 [1]. Holanda lo firmó en 1818, Suiza en 1824, Francia en 1831, Estados Unidos sólo en 1862.

 

Hasta 1817, los acuerdos de Viena se mantuvieron más o menos como letra muerta [2]. Pero entre tanto, al tiempo que los encargados de negocios mantenían informado al Foreing Office sobre la evolución del tráfico a lo largo y ancho del mundo (y sobre la participación en él de hombres o capitales ingleses), los navíos de SMB, a pesar de los acuerdos de Viena, continuaron su persecución ilegal, facilitada ahora por la cláusula relativa al tráfico al norte del Ecuador, en lo tocante a navíos portugueses y españoles. El derecho de visita en alta mar fue otro instrumento de suma utilidad para este cometido [3]. En este contexto se inserta, en la faz diplomática, la "Convención Adicional" al tratado del 22 de Enero de 1815, entre Portugal e Inglaterra, para impedir el comercio ilícito de esclavos (Londres, 28 de Julio de 1817), que agregaba unas “Instrucciones a los navíos de guerra ingleses que tuviesen a su cargo impedir el comercio ilícito de esclavos", y un “Reglamento para las comisiones mixtas que deben residir en la costa de África, Brasil y Londres [4].

 

Con todo esto, Gran Bretaña aparecía en una política común con las colonias americanas en proceso de independencia. En el caso específico de las Provincias Unidas del Río de la Plata, esto queda demostrado por un hecho ocurrido en 1817 frente a las costas de Madagascar, donde "La Argentina", bajo el mando de Bouchard, ayudó durante 11 días a los barcos de la Armada de SMB a reprimir el tráfico de esclavos, a la espera de que llegaran refuerzos británicos (4 al 16 de septiembre). Y aunque los negreros se quejaron luego al gobierno de Buenos Aires, la actitud de Bouchard respondía a sus instrucciones [5]. La mención que hace Mitre de este episodio es la siguiente:

 

"Hallábanse a la sazón en aquel puerto cuatro buques ingleses y franceses ocupados en cargar esclavos comprados en la isla, y requerido por un comisario inglés para que impidiese aquel inhumano tráfico, el capitán Buchardo, poniendo sus cañones al servicio de la humanidad esclavizada, y consecuente con la inmortal declaración de la Asamblea argentina del año XIII, impidió que se consumase aquella iniquidad (...)" [6]

 

Lamentablemente, la ausencia de relaciones formales con nuestro país por parte de Inglaterra hace imposible, por falta de documentación, indagar acerca de las iniciativas diplomáticas de esa nación en lo relativo al tráfico negrero. Esta documentación comenzará a aparecer sólo en 1823, y en algunos períodos será muy rica en información. Pero es posible suponer que los cónsules ingleses no se ocuparon jamás de este asunto, debido a la existencia de problemas más urgentes que debían ser resueltos. Además, ya hemos dicho que las Provincias Unidas llevaron adelante por propia iniciativa una política que, en los hechos, se revelaba como contraria a los intereses esclavistas. Sin embargo, el desarrollo de una navegación que se ocupaba de este tráfico y lo realizaba bajo pabellón argentino iba a causar, en los años siguientes, más de una complicación internacional al gobierno de Buenos Aires.

 

 

 

[1] Mannix, Daniel P., op. cit., p. 196.

[2] Junior, Caio Prado, op. cit., p. 163.

[3] Ibidem, p. 163.

[4] Calvo, Carlos, op. cit., t. 6, p. 69.

[5] Caillet-Bois, Teodoro, op. cit., p. 165.

[6] Mitre, Bartolomé, Páginas de historia, p. 53.