Estado de la cuestión en 1840-1841.

 

 

El 4 de noviembre de 1840, Manuel Moreno escribía a Arana que el visconde Palmerston le había pasado

 

 “(...) una colección de la correspondencia presentada al Parlamento Británico sobre la supresión del trafico de esclavos, que contiene todos los pasos dados por este gobierno, y tratados hechos con las potencias extrangeras, incluida la República Argentina, cuya colección, por ser muy voluminosa, irá por separado oportunamente.(...)” [1]

 

El acuse de recibo correspondiente está fechado en Buenos Aires el 16 de Enero de 1841. [2] Días más tarde, en Londres, Moreno vuelve a dirigirse a sus superiores, mencionando el siguiente hecho:

 

“(..) La sociedad establecida en Londres bajo el nombre de 'Sociedad Británica y Extranjera Contra la Esclavitud' ha puesto en mis manos, por medio de una diputación, para ser dirigida a Su Excelencia el Señor Gobernador, una comunicación (...) que dicha sociedad acordó elevar a S. E., en la reunión general que tuvo lugar recientemente en esta capital, como aparece por las adjuntas copias. La comunicación va inclusa en una cajita de tafilete, de que envío aquí la llave, y no pudiendo caber en la balija actual por su volumen, la remitiré por un buque particular de los que parten a ese puerto. (...)" [3]

 

Hasta el momento, no ha sido posible dar con esa nota. Lo cierto es que su sola existencia permite suponer que, a pesar del tratado de 1839, ratificado en 1840, todavía continuaban existiendo motivos de queja hacia la República Argentina, en lo referente al tráfico de esclavos. Esta afirmación queda solventada por una nota dirigida por Mr. Mandeville a Felipe Arana, fechada en Buenos Aires el 5 de Agosto de 1841. Mandeville, siempre afanoso por llevar adelante los empeños de su cancillería en abolir el comercio de esclavos, se quejaba en estos términos:

 

"Por informes que han llegado al gobierno de S. M. B. aparece que personas nombradas por gobiernos europeos para residir como ministros, cónsules, o agentes en países que tienen esclavos acostumbran en algunas veces asalariar y mantener esclavos y ocuparse en empresas en que se trata de la propiedad de esclavos. Esto ha dado mérito a severa censura por parte del gobierno de S. M. sobre los funcionarios que son capaces de entrar en semejantes indecorosas transacciones, y el gobierno de S. M. ha en consecuencia dirigido a todos los funcionarios británicos existentes en países que mantienen esclavos un despacho circular, desaprobando del modo más fuerte semejante y parecida conducta. Y como el gobierno de S. M. considera muy importante que la opinión del de Buenos Aires se exprese sobre este asunto de una manera tal que produzca un mayor desaliento al tráfico de esclavos, he recibido de Lord Palmerston instrucciones para invitar, en nombre del gobierno de S. M., al liberal e ilustrado gobierno de la República de la Confederación Argentina, a que instruya a sus agentes residentes en los países que tienen esclavos instrucciones, prohibiendo del modo más vigoroso cualesquiera transacción en esclavos, por la que se preste el más mínimo patrocinio al tráfico nefasto de esclavos, pues que sería impropio el que cualquier oficial que tuviese nombramiento de un gobierno que, como el de Buenos Aires, ha abolido el tráfico de esclavos en su territorio, mantuviese o se hallase interesado ya directa o indirectamente en propiedad de esclavos. (...)" [4]

 

Ya sea que la solicitud de Mandeville fuese preventiva o no, lo cierto es que nuestra cancillería expidió una circular en septiembre de 1841, donde se incluía la nota de Mandeville y la respuesta del gobierno,

 

"para que (...) (se le) dé el cumplimiento debido en la parte que corresponda." [5]

 

En relación con la respuesta de Arana a Mandeville, del 13 de septiembre de 1841, interpuesta a través del oficial mayor de la cancillería, establecía que

 

“(...) de acuerdo con los filantrópicos deseos de S. M. B., y en conformidad a los principios establecidos en el Tratado celebrado con V. E. para la abolición del tráfico de esclavos, ha dispuesto se pasen copias de su nota y de la contestación de este gobierno, a los Ministros y Agentes de la Confederación residentes en países donde aún desgraciadamente se conservan esclavos, prohibiendo expresamente del modo más vigoroso toda transacción en esclavos.” [6]

 

Con esto, los esfuerzos ingleses en América estaban llegando a un clímax, dejando de lado a los Estados Unidos, país con el cual las relaciones habían llegado también a un gran punto de tensión, debido al tema del derecho de registro en alta mar; a tal punto, que la impresión general en Londres era que la guerra sería inevitable. [7]

 

En cuanto a Europa, ese año los límites de la zona permitida se cambiaron a los 32 norte y 45 sur, por acuerdo entre Gran Bretaña, Austria, Prusia y Rusia, si bien Francia se negó a suscribir el nuevo tratado. Por algún tiempo otros países admitieron el derecho de visita al norte del ecuador, pero no al sur. [8]

 

Pero volviendo a América Latina, digamos que allí, las negociaciones del Foreing Office con Bolivia, Chile y Perú se vieron retrasadas por la guerra del Pacífico. Individualmente considerados estos países, digamos que Chile (donde bajo la presidencia de Bulnes comenzaba un período de estabilidad) consideraba que no tenía problema alguno relativo a la esclavitud, por lo menos desde 1823, año en que habían sido manumitidos cuatro mil negros que aún quedaban como esclavos; luego, el deseo de no contraer obligaciones y compromisos acerca de un problema inexistente, además de la guerra, retardaron la firma y ratificación del tratado con Inglaterra hasta 1841 y 1842, respectivamente [9]. En cuanto al Perú, después de la guerra los productores de la costa, que aún necesitaban mano de obra esclava, iniciaron un movimiento a favor de la esclavitud que tuvo algunos logros (por ejemplo, anulación del decreto antiesclavista de San Martín del año 1821). En 1841 hubo algunos intentos serios para promover allí nuevamente una trata directa desde África, pero este proyecto (que no era privativo del Perú) no prosperó. [10]

 

A fines de 1841, por su parte, Mandeville se trasladó, desde Buenos Aires, a Montevideo, con el propósito de negociar allí también el tratado para abolir el tráfico negrero. [11] Y de esa manera, concretar, en el ámbito de América del Sur, la firma del tratado "modelo" que el Foreing Office había impuesto a todos, o casi todos, los países aliados o neutrales.

 

Hacia 1850, diez años más tarde, con la excepción de ciertas zonas donde la lucha contra el tráfico continuaba aún, como por ejemplo Cuba, Estados Unidos, Brasil, podía considerarse concluida la abolición del mismo en el ámbito americano. Con el tiempo, los países que se habían negado a hacerlo antes de 1840, firmaron después de esa fecha el compromiso para luchar contra la trata: Ecuador firmó el tratado en 1847; la segunda República Francesa, de 1848, realizó la liberación de los esclavos en sus colonias. Perú, por su parte, accedió a incluir, en un tratado comercial firmado en 1850, un artículo condenatorio del tráfico. En el caso de Brasil, que sólo mucho después accedería a los requerimientos británicos, los hechos mismos determinaron (junto con el esfuerzo inglés) que a partir de 1850 -año en que los cruceros ingleses incluso hundieron naves brasileñas en aguas territoriales- el tráfico mermara de manera considerable.

 

En la segunda parte del siglo todavía continuaba la lucha del gobierno inglés, pero ya había perdido intensidad e importancia, pues sólo quedaban resabios (aunque algunos muy importantes, claro) del gran tráfico negrero de fines del siglo anterior y comienzos del actual. La gran inversión inglesa, en dinero y en diplomacia, había sido realizada entre 1810 y 1840, y después de mediados de siglo, sólo quedaba cosechar los resultados y mantenerlos.

 

Además, otro tipo de mano de obra había demostrado ser más productiva que la esclava, y más acorde con los nuevos tiempos que se vivían. Ejemplo de ello es la carta de Manuel Moreno a su gobierno el 17 de Mayo de 1841, que acompaña con una "Memoria sobre emigración de Alemania”, que le había remitido el encargado de negocios de las Ciudades Hanseáticas, en Londres, recomendando Moreno a su gobierno que prestara a la mencionada memoria toda la atención que un importante asunto como ese merecía,

 

"(...) para la resolución que crea conveniente adoptar en la materia, siendo evidente que en cuanto a emigración, es la Alemania la que puede enviar a las Provincias Unidas del Río de la Plata la población agrícola más moral, más económica, más trabajadora y más quieta. (...)" [12]

 

 El original de la memoria (en francés), comienza diciendo que fue la avidez de Europa la que legó a América la esclavitud de los negros, y que los medios bruscos adoptados en Europa para abolirla se resienten en América, que no está menos penetrada que aquella de los efectos funestos de la esclavitud. Pero

 

 "(...) América, es de esperar, encontrará medios menos destructivos para liberarse de ello. (...)”

 

Siguiendo el razonamiento de la memoria, la esclavitud fue el producto de la abundancia de tierras fértiles, y de la carestía del trabajo libre. Por eso, ahora, los gobiernos independientes de América habían comprendido que el problema de la abolición estaba relacionado con el de la emigración, y así, se proponían medidas eficaces para que el colono europeo llegado a América proporcione una inmigración sana y constante.

 

Como vemos, el trabajo libre estaba desplazando ya a la mano de obra esclava, por muchos factores que mencionamos en otra parte. Lo cierto es que, en nuestro país, aunque esto había ocurrido desde –casi- los primeros tiempos de vida independiente, la batalla dada por Inglaterra para lograr el apoyo en la abolición de la trata de negros esclavos, había sido larga, difícil y constante.

 

 

[1] AGN, Gran Bretaña. Esclavos. Proyecto de un tratado…, Moreno a Arana, 4 de nov. de 1840.

[2] Ibidem, Arana a Moreno, 16 de Ene. de 1841.

[3] Ibidem, Moreno a Arana, 3 de Feb. 1841.

[4] Ibidem, Mandeville a Arana, 5 de Ago. 1841.

[5] Ibidem, circular del gobierno de la Rep. Arg., sept. 1841.

[6] Ibidem, oficial mayor del Min. RR. EE. a Mandeville, 13 sept. 1841.

[7] Mannix, Daniel P., p. 213-214.

[8] Ibidem, p. 219.

[9] Mellafe, Rolando, op. cit., p. 102.

[10] Ibidem, p. 101-102.

[11] Ferns, H. S., op. cit., p. 254.

[12] AGN, Moreno, Manuel. Gran Bretaña. 1837-1841., Moreno a Arana, 17 May 1841.