Análisis de las medidas de la Asamblea.

 

 

Nos interesa analizar con brevedad las medidas de la Asamblea. La ley sobre la abolición de la esclavitud de los nacidos con posterioridad al 31 de enero de 1813 (mal llamada "libertad de vientres" o "de abolición de la esclavitud de los niños") fue complementada con una reglamentación dictada por la misma Asamblea [1]. Sobre este “reglamento para la educación y ejercicio de los libertos” se puede pensar que su fecha fue 6 de febrero de 1813, ya que en la sesión de la Asamblea del 15 de marzo de 1813

 

“Se examinó una solicitud relativa a que el reglamento del 6 de febrero último sobre los libertos se extendiese (...)” [2]

 

La otra fecha probable del reglamento es 6 de marzo de 1813, avalada por el hecho de que la publicación del mismo se efectuó en la Gaceta del 10 de marzo. Además, el Redactor de la Asamblea anunció el 27 de febrero que se estaban meditando las

 

“(...) reglas que debían conciliar el interés de la justicia con el de la opinión." [3]

 

En síntesis, podemos asumir que la fecha del reglamento es la última indicada, es decir, 6 de marzo de 1813, la misma con que figura en el Registro Oficial [4]. Esta diferencia de un mes es de importancia apreciable, ya que, puesto en relación con la frase del Redactor alusiva a la "opinión”, nos permite inferir que entre el 2 de febrero y el 6 de marzo se había producido un reacción negativa en la sociedad a raíz de la “libertad de vientres" (sic).

 

Diego Luis Molinari lo expresa en los siguientes términos:

 

"(...) El Reglamento para la educación y ejercicio de los libertos (...) era una obra maestra de disimulada reacción frente a los efectos sociales de la ley del 2 de febrero (...)" [5]

 

Sin llegar a afirmar que lo que se produjo entonces fue una "reacción social", lo cual parece exagerado, creemos, sin embargo, que una parte de la sociedad se sintió afectada por las disposiciones de la Asamblea relativas a los esclavos, sin llegar por ello a resistirlas en los hechos. La reglamentación atenuaba, sin lugar a dudas, los efectos inmediatos de la manumisión de los recién nacidos. Pero para nosotros, esto marcó el énfasis que la Asamblea puso en este tema, y su voluntad de que la esclavitud desapareciese de una manera progresiva y que no generara conflictos inmediatos.

 

La Asamblea siguió adelante, como también vimos, con la vieja idea de formar un batallón de pardos y morenos. En la sesión del 31 de mayo,

 

“( ...) el secretario presentó una nota del Poder Ejecutivo en que fundaba la necesidad de levantar un ejército de negros esclavos, pagando a sus propietarios el respectivo importe de los fondos públicos (...) La Asamblea tomó en consideración este negocio, y acordó por aclamación lo que sigue:

 

DECRETO. La Asamblea general aprueba el plan propuesto por el Supremo Poder Ejecutivo para levantar un batallón, o regimiento de negros esclavos, bajo todas las calidades que en él se expresan; y a fin de que no retarden las medidas que deben adoptarse con la mayor rapidez para la salvación de la patria, se lo faculta para que pueda elevar la fuerza armada hasta el grado que considere conveniente, como asimismo para que en caso que los esclavos alistados según la idea del proyecto no llenen el número que se desea, proceda a adelantarlo bajo las bases de proporción que juzgue mas convenientes.” [6]

 

El gobierno consideraba que este batallón era indispensable para la salvación de Buenos Aires [7], pero sus disposiciones eran nefastas para los propietarios de esclavos, ya que si muchos los liberaban motu propio para el servicio de las armas, la posibilidad existía de que se los compulsara a hacerlo, según lo preveía el decreto del 31 de mayo.

 

Con todo, muchos fueron los propietarios que donaron a sus esclavos para el servicio de las armas, o al menos uno o dos de ellos, como lo hicieron por ejemplo Ventura Carballo, Fernando Costa, Francisco Mariano Ormas, Joan Barbarin, que entregaron, cada uno, uno de sus criados para el batallón de los rescatados [8]. El regimiento de pardos y morenos llevaría el número 6, y actuaría en la Banda Oriental desde 1813, participando, incluso, a las órdenes de Estanislao Soler, en la carga del Cerrito. Por otra parte, muchos de estos negros iban a tener una destacada actuación en los combates por la independencia, como fue el caso del ciudadano Antonio Videla, mencionado en una representación ad hoc del Cabildo:

 

"Representación del Excmo. Cabildo al S. P. E.

Excmo. Sr.- No puede el Cabildo mirar con indiferencia, que una hija tierna del benemérito ciudadano Antonio Videla, que extendió sus servicios hasta sacrificar la vida en defensa de la Patria, subsista en el deplorable estado de esclavitud, a que la redujo su suerte… (...) Espera (pues, el Cabildo) que V.E. se servirá concederle el Correspondiente permiso para costear la (...) libertad a esa miserable hija de un padre a quien por tantos títulos debe sus recuerdos la patria." [9]

 

Esto dio lugar a un decreto que concedía al ayuntamiento lo que solicitaba en su representación.

 

Entre otros efectos del reclutamiento de las masas de esclavos para fines militares, extrayéndolos del área de la artesanía, podemos decir que se estimuló, de manera indirecta, el interés en la formación profesional de los artesanos [10].

 

Pero volviendo al tema central, digamos que un aviso oficial publicado a fines de junio, tuvo por objeto

 

" (...) remover toda clase de dudas y perplejidades en que pueden verse los dueños de esclavos, rescatados con arreglo al bando publicado el 1º del corriente, para hacer sus descuentos, y reintegrarse de los valores que les adeuda el Estado (...)" [11]

 

A continuación se establecían las condiciones en que los amos debían reintegrarse los valores que les adeudara el Estado por el rescate de sus esclavos:

 

(...) el Supremo Poder Ejecutivo (ha acordado y resuelto) que por la Tesorería general del Estado se abonen desde el 16 inclusive del presente 6 pesos por cada plaza de soldado del batallón de libertos (...); que los amos concurran por tercios a cobrar la tercera parte de su haber en tres años; que los descuentos por cuartas partes del valor de los esclavos en deudas de contribución se hagan por medio de notas al pie del documento de entrega de la comisión de rescate; pero con la precisa calidad de que se tome razón de cada nota en el Tribunal de Cuentas; que de la razón general de rescates se tome razón en el propio Tribunal quien abrirá asiento a cada acreedor; y cuando por los descuentos de las notas resulte cubierta la deuda del Estado, recoja los documentos hasta que quede extinguida enteramente la deuda." [12]

 

A pesar de que, según el fragmento anterior, la recluta de esclavos era altamente perjudicial para los amos, los donativos se sucedieron sin discontinuidad, y fueron publicados puntualmente por la Gazeta. Se estima que alrededor de mil esclavos fueron obtenidos sólo en la provincia de Bs. As.

 

A fines de 1813 el gobierno decretó que se completara el Regimiento de Libertos, haciendo extensivo el decreto del 31 de Mayo a toda la provincia de Buenos Aires. Por el artículo quinto, los propietarios de la ciudad y los arrabales debían dar los nombres de sus esclavos en el término de ocho días, en tanto que los propietarios rurales eran compelidos a hacerlo en un término proporcionado a la distancia, de acuerdo con lo que fuese establecido por el gobernador de la provincia. El decreto continuaba señalando lo siguiente:

 

“6º.- Los que ocultasen esclavos, o eludiesen esta determinación maliciosamente, serán condenados a la pérdida de todos ellos, y aún a otra más severa si su conducta así lo exigiese." [13]

 

En conclusión, podemos decir que las medidas de la Asamblea desalentaron de una vez y para siempre la propiedad esclava, aún aquella que continuaba siendo legal (la de los esclavos nacidos antes de su instalación). Era más económico contratar trabajadores asalariados libres que mantener esclavos, los cuales podían perderse con las evoluciones y necesidades de la guerra. Como veremos después, entonces se inició un proceso de tráfico de esclavos a la inversa, en que los negros comenzaron a salir del país de manera ilegal.

 

 


 

[1] Gorostegui de Torres, Haydée (dir.), op. cit., Doc. II, y Ravignani, Emilio, A. C. A.

[2] Ravignani, Emilio,  op. cit.,  p.26.

[3] Molinari, Diego Luis, La trata de negros…, pp.100-101.

[4] Registro Oficial…, t. I., 200.

[5] Molinari, Diego Luis, op. cit., pp. 100-101.

[6] Ravignani, Emilio., op. cit., p.46. El subrayado es nuestro.

[7] Luna, Félix, (dir), op. cit., p. 25.

[8] Gaceta…,  la del 30 de Junio de 1813.

[9] Ibidem, la del 30 de Junio de 1813.

[10] Dorfman, Adolfo, Historia de la Industria Argentina, p. 45.

[11] Gaceta…,  la del 30 de Junio de 1813.

[12] Ibidem.

[13] Gaceta…, la del 29 de Diciembre de 1813. De hecho, los dueños comenzaron a presentar en las oficinas del gobierno peticiones de exenciones para sus esclavos, lo que evidencia que, después del entusiasmo inicial, hubo resistencia de parte de aquéllos.