Prefacio

 

         Vengo cantando poemas,

vendo palabras, señor,

palabras, las que usted quiera,

a gusto del comprador.

 

        Tal vez para un cumpleaños,

para quien lejano está,

envíele mis poemas,

y no tarjeta postal.

 

        Para un amor que termina

o el que acaba de empezar,

para un perro o una alondra,

también para navidad,

 

venga, pase, mire, elija,

tengo un surtido muy amplio,

y dentro de mi valija

llevo lo que anda buscando.

 

        ¿Cómo es su madre, señor?

para ella tengo un poema.

Lo hay para el agua o la flor,

para su dicha o su pena.

 

        Nada me falta, ya ve;

puede pedir lo que quiera,

para su hijo o su esposa,

o el recuerdo de la abuela.

 

        Para el patio de su casa,

para su barrio y su calle,

para su perdida infancia,

para la esperanza, el vino,

 

la amistad, la primavera,

el mar, la playa y el viento,

para cualquier sentimiento,

tengo aquí lo que prefiera.

 

Vengo cantando poemas,

vendo palabras, señor,

palabras, las que usted quiera,

a gusto del comprador;

 

pero son sólo palabras,

(esa es la dificultad),

un fiel producto del alma,

que cuando la noche caiga

el viento se llevará…