Porque mi vida es partir, de los sitios y de las personas,

y a veces media un adiós, y a veces no;

en el mejor de los casos alguien espera un poco más allá,

pero casi siempre lo que dejamos atrás nos ha causado dolor.

 

        Decir adiós es saber que no volveremos nunca,

que no habrá primavera igual a la pasada,

darse cuenta de que nos vamos deshaciendo en el trayecto

y que en cada estación dejamos parte del alma.

 

        No importa que me quede, no importa que me asiente en un lugar,

mi vida es partir siempre, no puedo amar ni amarte...