Mi hermano, que es robot, sabe de todo,

pues es de insuperable calidad;

mi madre lo compró hace mucho tiempo,

y ahora forma parte del hogar.

 

        Un día se nos dio por bautizarlo,

pensamos que Julián era buen nombre;

después, fuimos cobrándole cariño,

porque Julián... se convertía en hombre.

 

        Se viste con mis ropas, es amable,

se han hecho suyos todos mis amigos,

madruga, va al trabajo, cuenta chistes,

escucha música y lee buenos libros.

 

        Se sienta en un extremo de la mesa,

le gusta el vino Borgoña y el pan blando,

vamos al cine, a bailar, a hacer deportes,

y hasta lo quiero ya como a un hermano...