IX.-

 

        Llegar, es la medida de tu nombre,

y mi país, donde encontré el descanso,

y es el recinto en que mi voz sacude

su gris y frío acento cotidiano.

 

        Y es como un río, entre los dos, el mundo,

con lento andar, sarcástico y nocturno,

 

y el río corre, caudaloso siempre.

 

        Llegar, por este viaje hacia tu vientre,

a la región palpable y vertical

 

en donde un hijo, a punto de llegar,

entre las dos orillas... tiende un puente.