VIII.-

 

        Carencia,

el nombre apenas balbucido del hijo que no fue,

y en los trigales

la mañana que se extingue

continúa,

todavía,

a lo lejos,

muriéndose,

                     muriéndose...

 

        Y mil veces muertas

en el borde de los ojos,

mil veces enterrada

bajo el peso de un tiempo diferente,

sigue, a lo lejos,

perdida y niño

y flor

para nosotros, todavía,

y música y champagne, y color,

                                                   y canción,

y despedida...

 

        Y despedida, amor,

y despedida,

mil veces mil

y mil en un instante,

dentro del tiempo que se hace

tan pequeño,

y como jaula, el hoy, y como

cárcel,

 

porque tú y yo continuamos

todavía,

entre canción y color,

y desde siempre,

aún, y desde siempre,

    en los trigales.