V.-

 

        No has comprendido jamás, nunca has podido

entender mi manera de sentir,

por qué me muero de pena en un instante

y en el instante siguiente soy feliz.

 

        Son eso cambios, altibajos bruscos,

son mutaciones drásticas de mi ánimo,

que sufro a solas o en medio de una fiesta,

o cuando tomo tu mano y caminamos.

 

        Es este péndulo oscilante y duro

que me llena de altura y de placer

o me inunda de zozobra y de tormenta.

 

        Pero no importa, mi amor: yo no te culpo,

porque tú eres una gran mujer,

mientras que yo tan sólo soy poeta.