III.-

 

        ¿Quién en vano me persigue mansamente,

queriendo detenerme en mi camino,

ignorando, quizá, que es mi destino

andar y siempre andar, sin detenerme?

 

        ¿Quién su sombra confunde con la mía

un minuto, nomás, para rogarme

(infame petición irrealizable)

convierta de su hogar el de mi vida?

 

        No sé; soy una nube estacionaria,

porque mi vida sedentar no puedo,

contraria esa doctrina a mi destino;

 

dirijo hacia adelante la mirada,

y andando sin cesar, la voz espero

que me diga, por fin, "¡yo voy contigo!"