XV.-

 

A Araksi Boyadjian

 

        Bebo el café, a solas y en silencio,

y allá en el fondo se asienta mi destino,

que tú leerás como si fuera un libro,

habiéndolo extraído de su sueño;

 

de aquel hermético sueño que dormía,

oscuro y triste, como soy yo mismo,

sin asomarse a la razón del día,

donde mis ojos buscan un indicio.

 

        Sólo me quedas tú, sólo tu ciencia,

al cabo de esta búsqueda infructuosa,

puede brindarme la respuesta ansiada;

 

y es que el velero de mi vida espera,

rodeado por las aguas tempestuosas,

que tú le des el rumbo a la esperanza.

 

31-1-79