XIV.-

 

A Beatriz

 

        Tú, tu corazón de trino,

yo, mi corazón en pena;

tú lo dices con sonido,

yo lo digo con poemas.

 

        Para ti, Mozart y Bach;

Neruda y Lorca son míos.

Mi corazón anochece

y en el tuyo ha amanecido.

 

        Cascada alegre eres tú,

tus manos son dos cascadas

que se precipitan luego

de acariciar la guitarra.

 

        Yo soy canto subterráneo,

confuso y entristecido,

que desgaja su nostalgia

por las páginas de un libro.

 

        Cascada alegre eres tú,

guitarra, tu corazón,

que va cantando a la tierra;

 

mi propio canto te busca,

como arañando la luz

que juguetea en tus cuerdas.

 

15-1-79