XIII.-

 

 

        No sé tu nombre, pero tampoco importa;

no sé quién eres, qué buscas, dónde vas,

ni quién te espera a la vuelta del trabajo,

no sé quién sufre por ti cuando te marchas,

o quién se va dejándote sombría,

ni cuántas cartas recibes desde lejos,

no sé tampoco qué piensas del amor,

                pero te quiero.

 

        No sé a quién besas cuando llega el día,

y hasta el color de tus ojos, ¿cómo es?

Y tus voz, y tus gestos, y tu pelo,

y todo lo demás que te concierne,

¿qué calidez incita a mis angustias?

Responde, por favor: ¿qué calidez?

No sé quién eres, en fin, o tu apellido,

                pero te quiero,

                porque sos mujer.