IV.-

 

        De anoche, confundidos con la hierba,

y el cielo que caía lentamente,

recuerdo tu "¡te quiero!" entrecortado,

debajo de aquel beso ilusionado

que quiso que la unión durara siempre.

 

        Después..., de aquel amor no quedó nada:

fue de viento, de agua, de cenizas.

Y sin embargo, a veces, para el alma,

qué importa que no fue más que palabras,

si puede ser tan linda una mentira.