II.-

 

Al libro de Manuel Rojas

 

        Lanchas en la bahía

que van andando despacio,

lanchas que no tienen prisa

por llegar a ningún lado.

 

Son de madera de sueños,

atadas a una ilusión,

en las riberas del puerto

del centro de mi corazón.

 

        No saldrán de la bahía

a cortar con viento en popa

el mar de la realidad;

 

y van a morir así,

con esa muerte serena

de todo aquello que pasa:

 

las irá ganando el tiempo,

se irán hundiendo y hundiendo

en la bahía de mi alma.