Este es un libro sumergido. Sumergido porque, precisamente, se trata de aquello profundo y nebuloso que hay en lo más íntimo de la personalidad del poeta, voces fugaces y confusas que en ocasiones ni el mismo poeta comprende del todo bien.

        Pero aquí están esas voces, íntegras: sin interpretaciones de superficie y tal como se han generado en el fondo de mi alma, torrentoso río que he dejado fluir libremente, sin haberle impuesto, a lo largo de su curso, cedazo de ninguna índole.

        No niego que por momentos parecen interrumpirse los puentes entre el lector y el poeta, pero me consuela un hecho fundamental: que, a lo largo de estas páginas, he sido absolutamente sincero, y eso es suficiente para mí...