Polipsiquismo.                       (inconcluso)

 

        Yo no soy yo.

 

        Soy muchos yo

inconexos

y de cada hora,

de cada minuto,

de cada segundo,

a veces un poema obliterado,

a veces una mirada profunda

                   y triste

al bloque de todos los hombres,

                    un recuerdo emergido,

a veces una página en blanco.

 

        Será la edad,

serán estos dieciocho años

que se están quemando

                                        de prisa

entre poema, libro y aulas viejas,

entre calle, muchacha y hotel,

entre esperanza y materialismo dialéctico,

entre canción, amigo y café,

 

será la edad,

pues no comprendo qué busco,

cuál es mi identidad

                                 directriz

en ese cúmulo incoherente

de vitales fuerzas

                              paralelas.

 

        Yo no soy nada: no tengo

representatividad.

 

        Pero todo en mí está dispuesto

a cantar

hasta que se quiebre el hilo de

mi

     voz

y se disgregue en agujas acústicas

y eléctricas,

 

a cantar con los brazos jóvenes

y con la piel intacta,

 

con estos ojos ansiosos

que quieren contemplar todas las cosas,

 

con este corazón saturado

que también quiere contemplarlo todo,

 

si por ventura

alcanzara la vida de un hombre

para asimilar la obra

de todos los hombres

 

y para conocer la vida

de esos hombres,

y para saber la totalidad

de sus sueños

                         fundamentales.

 

        La vida se desliza,

y yo me desplazo con ella.