Memoria.

 

        Aquello fue un momento: se cruzaron

un momento las vidas de los dos.

Pero la vida... en fin..., tiene esas cosas,

y aquello, ignoro cómo,

                                        terminó.

 

        Año tras año, sangrándome la herida,

mi corazón llegaba a fatigarse

con el dolor lozano y desbordante

de aquella vieja y amarga despedida.

 

        Y ya no sé si lograré la calma

o entenderé, del fondo de mi alma,

este dolor que ha resistido al tiempo.

 

        ¡Y ya no sé si lograré el olvido   

para este amor que sigue siendo vino,

mientras en ella ya será recuerdo!