Deseo.

 

        Este poema no quiere ser canción,

ni amor que se atormenta en la distancia,

ni tiempo que se pierde en el rocío,

no quiere ser nostalgia,

no quiere ser mortificado vino,

ni tierra aprisionada entre las manos,

de la tierra lejana

en que nacimos.

 

        No quiere ser tránsito, pasaje,

quimera,

caravana interminable,

palabras derramadas al viento

que no

              germinarán,

que no darán fruto,

que no proporcionarán trigo

para nuestro pan,

que no inseminarán un hijo

en el vientre estéril de la madre

que espera,

                     de la mujer ansiosa

que no florecerá...

 

        No quiere ser poema,

ni siquiera palabra.

Pretende trascender su ámbito propio,

en el juguete de un niño,

en la obscuridad del beso,

 

ser hijo sano,

duración, bandera,

movimiento,

 

nieve, verano

o tiempo,

 

o simplemente agua,

 

o simplemente mano

que se extiende con la intención

de secar una lágrima.