Del firmamento alucinado.

 

        Cielo violáceo y estrellas

colapsadas,

eso,

nada más.

 

        O sentir a veces que,

como una inmensa niebla espacial,

empiezas a moverte lentamente

y a desplegar los brazos como espigas

para posturas insólitas y tuyas,

pero sobre todo,

        sobre todas las cosas,

                                  tuyas,

para el llamado

a quienes no esperamos nada.

 

        Nada,

ni siquiera que la palabra

que describía órbitas

                               a mi alrededor

pudiera penetrar.

 

        Cielo violáceo y estrellas

colapsadas,

me he perpetuado observador

                                     lejano,

eso,

nada más.

 

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