Latinoamérica.

       

        Tú floreciste en mi piel,

Latinoamérica,

semilla ardiente

que ha fecundado en mí...

 

        Dormida,

apagada como un

animal cansado,

y temperada

por la sal de dos

océanos,

siento latir

desacompasadamente

tu respiración,

mujer

excitada por el dolor

de tu obligada

inmovilidad,

del látigo

de tus opresores.

 

        Y yo comprendo

esos dolores,

y no te puedo

auxiliar.

 

        Tú has florecido en mi piel,

Latinoamérica:

tú tienes

vocación de libertad,

yo percibo

el chirriar

de tus cadenas.

 

30-11-74