Doce.

       

        Quise beber

de ti

como de una copa

tallada

por manos de

cristal,

quise olvidar

con el vino tuyo

mis penas,

mi soledad,

mis desengaños,

 

y satisfice

esta sed

furiosamente,

aunque

en el vino tuyo

(solamente)

con timidez

humedecí mis

                        labios...