Dick.

        Recuerdo

tus ojillos de niño

atemorizado,

mirándome furtivamente

cuando te

retaba

por alguna

de tus travesuras,

eras

una gran criatura

en la casa,

andando

con tu erguido

porte

canino,

el pelaje marrón

y reluciente,

las orejas

echadas hacia

adelante,

la cola

moviéndose continua-

mente,

y el collar

rojo que

te ceñimos

una tarde al cuello,

llevado con orgullo

animal.

 

        Fiel compañero

mío,

Dick,

no puedes entender

cómo se extraña

en el hogar

la nota alegre

de tu revoloteo

incesante

por las habitaciones,

cuando pedías

calle

tendiéndome

una pata...

 

        Fiel compañero

mío,

Dick

(eternamente),

¡no puedes entender

cómo se extraña!

 

                                            22-23/12/74